Un experimento social salvaje

Y esta vez no lo digo yo, lo ha dicho el Doctor Shiva Ayyadurai, científico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) e investigador sobre el sistema inmune humano, campo en el que es uno de los mayores expertos internacionales: “Como doctorado en Ingeniería Biológica del MIT que estudia e investiga casi todos los días sobre el sistema inmune, el miedo al coronavirus por el “Estado Profundo” lo hará pasar a la historia como uno de los mayores fraudes para manipular economías, reprimir la disidencia y empujar la medicina mandada”.

Para seguir reflexionando, recojo un texto de Emilio Carrillo:

Sorprende y mucho un despliegue informativo tan descomunal desde el mismo comienzo del desarrollo de la enfermedad. Máxime cuando los protocolos de actuación ante situaciones de inseguridad y riesgo llaman a ser sumamente prudentes y comedidos en la divulgación de noticias e informaciones que pueden causar en el gran público reacciones de miedo generalizado. Es obligado preguntarse por qué una difusión tan pronta, sobresaliente y masiva, a tiempo real y pormenorizada, sobre el COVID-19:

+ ¿Tuvo y sigue teniendo como finalidad el concienciar a la población sobre el riesgo de la enfermedad y la adopción de medidas preventivas?

+ ¿Fue por mero negocio, viendo en el coronavirus una oportunidad para conseguir audiencias y vender periódicos?

+ ¿O lo que se pretendía y se continua queriendo –con rotundo éxito, desde luego- es generar precisamente una oleada de pánico entre la ciudadanía a modo de ensayo social y sin descartar otros posibles impactos sociales y económicos?”

El miedo, la inseguridad y la incertidumbre junto con la necesidad de protección lograda por la crisis del bicho abrirá sus puertas a un sistema post-industrial mucho más autoritario (siguiendo el modelo chino como un modelo de éxito) con un gobierno global totalitario, regido por estructuras supranacionales, una corporatocracia donde las grandes empresas y los científicos (tecnocracia) impondrán sus leyes, con un recorte exponencial de derechos y libertades a medio plazo. El bicho no ha provocado el colapso del sistema, ha sido la excusa perfecta para justificarlo. Y ahora llegará el cambio. Lo peor de todo es que no solo no nos opondremos a todo esto, sino que lo aceptaremos de buen “agrado”; como dice Daniel Stullin, se aprovechará esta crisis para imponer una “dictadura sin lágrimas”.

 

[TEXTO PUBLICADO EN INSTAGRAM]

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