Si quieres crecer, tienes que cambiar

Si no sientes una necesidad de cambio, si eres feliz y no te quejas… no sigas leyendo.

TU VIDA: aquello que experimentas de forma pasiva, fundamentalmente dentro de tu zona de comodidad. Te mantienes ajeno, pensando que lo que (te) sucede no depende de ti. Te conformas, todo es previsible. Te quejas, no asumes tu responsabilidad, echas balones fuera, no haces nada para cambiar(te).

REFLEXIÓN: miras hacia adentro. Te haces preguntas: quién eres, para qué vales, qué quieres, etc. Piensas, reflexionas, surgen las dudas, los miedos, la incertidumbre, los reproches, las inseguridades, las voces (internas y externas). Empiezas a tomar conciencia.

CAMBIO: suele producirse por algo ajeno a ti (un accidente, una enfermedad, una desgracia, una ruptura, una situación de estrés vital continuado, etc.). El sufrimiento o la incomodidad es tan grande que el cambio resulta inevitable. Lo pasas mal. Evolucionas. Te expandes. Al cambiar tú, sientes que todo lo demás también empieza a cambiar.

ACCIÓN: tomas las riendas de tu vida. Decides actuar. Te mueves. Dejas tu trabajo, rompes con tu pareja, te alejas de tu círculo social, te tomas un año sabático para viajar, emprendes con tu propio proyecto, etc. Te equivocas, fallas, te reinventas las veces que haga falta. Sacrificio, compromiso y determinación. Elevas al máximo tu nivel de autoresponsabilidad.

TU VIDA IDEAL: sientes plenitud, entusiasmo, alegría, agradecimiento. Conectas con gente nueva. Te sientes libre, te sientes vivo. Vibras con tu vida y atraes experiencias, oportunidades y personas que vibran igual que tú. Tu vida está alineada con tu propósito de vida.

Crecer duele… pero el crecimiento es necesario para cambiar, mejorar, llevar tu vida al siguiente nivel. ¿Algún inconformista en la sala que lo haya vivido y/o que quiera compartir su experiencia? 😊

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