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¿Qué harías si no tuvieras miedo?

¿Alguna vez te has hecho esta pregunta? Yo me la hice en 2015… desde entonces mi vida ha cambiado radicalmente.

Hacer el viaje de tus sueños, emprender ese negocio, mandar a la mierda a tu jefe, decirle a esa persona lo que sientes o “simplemente” darte la oportunidad de descubrirte a ti mismo/a. Hay taaantas cosas que haríamos si no tuviéramos miedo que podría decirse que la vida que tenemos no es real y que realmente somos seres dominados por un sentimiento ilusorio.

 

“Eres una persona prefabricada.”

Borja Vilaseca

 

El miedo es un mecanismo de defensa que nos instalan en el cerebro desde que somos pequeños, es como una especie de alarma ubicada en la amígdala (centro de control) que se activa cuando percibimos algún estimulo “peligroso”; y esto es interesante porque lo que etiquetamos como peligroso realmente lo es porque así nos lo han hecho creer, el 99% de las cosas que nos asustan jamás llegan a suceder. Nos meten el miedo en el cuerpo, y nunca mejor dicho. Vivimos enjaulados en una jaula que nosotros mismos nos hemos fabricado con las instrucciones de un sistema defectuoso. Nos educan para sobrevivir, no para vivir. Nos educan para ser empleados, no para emprender. Nos educan para encerrarnos con llave en nuestra zona de confort, no para salir a comernos el mundo. Nos educan para ser una panda de mediocres que viven a medias.

Cada día recibo mensajes de gente con ganas de hacer cosas pero que no las hacen precisamente por el miedo, personas que no necesitan saber más sobre marketing o sobre cómo montar un negocio… personas que no se sienten preparadas, personas que no se sienten capaces pero que sólo necesitan un empujón para arrancarse los miedos. Me da rabia que esas mismas personas se sigan gastando más de 5.000€ en el Master de cualquier “gran” Escuela de Negocios que vende sueños al por mayor haciendo creer a los alumnos que al cursar sus estudios serán el nuevo Steve Jobs, cuando en realidad lo que necesitan es un buen chute de motivación. Y lo dice alguien con dos masters, no te vayas a creer que digo esto porque odie la educación… sencillamente creo que se nos educa para hacernos sentir de algún modo “inferior”, la mejor forma de someternos a la esclavitud moderna, esa esclavitud heredera de la era industrial de la que ni siquiera te das cuenta. ¿De verdad no ves que lo que realmente necesitas no está ahí afuera, sino en tu interior?

 

“El mundo necesita personas que amen lo que hacen.”

Martin Luther King

 

Ojalá. Ojalá ames lo que haces. Ojalá lo ames con tantas fuerzas que decidas hacer lo que realmente estarías haciendo si no tuvieras miedo… aunque estés acojonado/a. Ojalá tengas los ovarios para vibrar, para mirar al miedo de frente y con un par de cojones le digas: “voy a saltar”. Porque todo lo que realmente merece la pena está al otro lado del miedo, y muchas veces nace con un salto al vacío: por favor, que nada te corte las alas ni nadie te haga creer lo contrario. El miedo es como un peaje que debemos pagar antes de llegar al final de nuestro destino, qué largo viaje… es como ese vértigo que sientes antes de tirarte en paracaídas… cuando te dicen “no mires abajo”. Simplemente salta. Te aseguro que la caída libre no caga tanto, tus niveles de adrenalina se disparan y en ese momento te sientes tan jodidamente eufórico que cuando llegas al suelo sólo quieres otra bajada.

Y es ahí cuando realmente empieza la vida. Cuando decides mandar todo eso que te atrapa a la mierda, como yo mismo hice en 2015. Recuerdo que estaba asustado, aún recuerdo el instante en que me despedí de mi padre en el aeropuerto de Lisboa… una sensación extraña, esa maravillosa mezcla de miedo con felicidad que tanto sabe a vida, a partir de ese momento ya nada volvería a saber como antes. Nunca. En estos 4o meses he vivido en países como Australia, Indonesia o Sri Lanka, he vivido de todo, pero sobre todo he vivido. Y ahora me siento vivo, más vivo que nunca. No ha sido fácil, claro que no… he pasado por momentos duros, mucho. Pero os juro que no lo cambiaba por nada del mundo. Gracias a eso estoy aquí y tú estás ahí, al otro lado leyendo. El miedo es maravilloso.


Te recomiendo este libro de Borja Vilaseca, me lo leí la semana pasada y me flipó muchísimo. También te recuerdo que tengo una sección de recursos sobre motivación que voy alimentando cada semana con nuevos contenidos, si quieres hacer cualquier aportación no dudes en dejarme un comentario abajo. Nos vemos en el siguiente post. ¡Un abrazo gigante familia!

 

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