La valentía no es una opción

La valentía no es una opción

Si algo he aprendido en los últimos años es que ser valiente acojona. Acojona pero merece la pena. La valentía no implica ausencia de miedo, sino más bien al contrario, la valentía es la capacidad de seguir adelante a pesar del miedo. Conquistar nuestros miedos es el mayor acto de valor.

Ser valiente es no conformarse con pisar el Himalaya, ser valiente es tener los cojones de subir el Everest para observarlo a 9.000 metros de altura y sentir el vértigo bajo tus pies. Ser valiente es adrenalina, es ser coherente, es hacer que suceda, es tener el coraje de avanzar aunque te tomen por loco, de creer aunque no crean en ti, de emprender aunque te invadan las dudas. Ser valiente es una droga, es no rendirse por amor, ser valiente es seguir luchando aunque tengas la certeza de que tienes una sola posibilidad entre un millón. Ser valiente no significa que todo vaya a salir bien, ser valiente es esforzarse, es aceptar el desafío y asumir el riesgo de perderlo todo para multiplicar por dos. Ser valiente es ganar, y muchas veces es perder para crecer.

Hay que ser valientes para decidir, para elegir, incluso para recordar, pero son esas decisiones las que nos recuerdan a cada segundo lo hermoso que es vivir. Sólo hace falta tener una buena razón para ser valiente. Encuentra ese motivo, focalízate en un objetivo y no dejes que nada ni nadie te impida conseguirlo. Asume el reto. Sé paciente. Si te mantienes firme y no tiras la toalla, cuando por fin culminas y alcanzas ese momento de clímax, sientes que todo el esfuerzo ha merecido la pena. Hay clímax que apenas duran segundos, pero otros se dilatan durante días, meses, incluso años. Créeme, el placer de ser valiente es inmenso.

Como dice Joe Dispenza, “La grandeza está en la capacidad de aferrarte a un sueño al margen de tu entorno”Sin riesgo no hay gloria. Si siempre tienes miedo a fracasar, nunca harás nada de valor, nada que merezca la pena. Sólo si te atreves a tener grandes fracasos terminarás consiguiendo grandes éxitos. “Hasta que no luchas por algo no te conviertes en quien eres” (Sigourney Weaver). Y lo cierto es que no hay nada tan auténtico como ser valiente, creer en algo y luchar por ello. Cueste lo que cueste.

No hay nada imposible. Todo lo que te rodea empezó con un pensamiento valiente, con una idea genial fruto de la locura de algún genio, porque la distancia cerebral entre la genialidad y la locura es muy pequeña, como entre el amor y el odio, el orden y el caos o la valentía y la estupidez. Esa fina línea que separa el clímax del dolor.

Hagas lo que hagas, hazlo sin miedo y con pasión. La valentía no es una opción, es una decisión. Elige ser valiente, merece la pena intentarlo.

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1 comentario
  1. María Galeán
    María Galeán Dice:

    Alberto, me ha encantado el artículo.
    Gracias por recordarme el valor del esfuerzo y la recompensa de la valentía.

    María

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