Cuidado con lo que piensas

Cuidado con lo que piensas

La primera gran virtud del hombre fue la duda.” (Carl Sagan)

Dudar asusta, pero nos hace fuertes. Y no existe persona más fuerte (y libre) que aquella que tiene miedo, pero trabaja para superarlo. A base de dudas llega la certeza. Es importante ejercitar la capacidad de controlar nuestro cerebro. El autocontrol resulta fundamental para dirigir nuestros actos con una actitud coherente, y es sin duda el arma más poderosa que tenemos para alcanzar el éxito.

Lo que pensamos determina lo que hacemos, y lo que hacemos configura lo que somos, por ende, influye de manera drástica sobre lo que finalmente conseguimos.

El cerebro humano es la estructura biológica mas compleja conocida hasta hoy. Posee una red de casi 100.000 millones de neuronas, y un tamaño tres veces mayor al de los grandes primates, nuestros antepasados directos. Gracias a una corteza que ocupa cerca del 77% de cerebro somos capaces de desarrollar capacidades únicas, tales como planificar estratégicamente, otorgar un sentido largoplacista a nuestra vida, anticipar el futuro y sobre todo CREAR. Sin duda, innovar está en nuestra naturaleza. Cuando la realidad cambia se hace necesario buscar nuevas soluciones, fomentar nuestros instintos de creación e impulsarnos a crear, a vencer el miedo a la incertidumbre en busca de nuevos retos. Hay que ser valientes. El ser humano es creativo por naturaleza, pero también viene equipado para resistirse a la creatividad. Debemos educar a nuestro cerebro.

El cerebro es un músculo y como tal podemos ejercitarlo, de hecho, lo hacemos constantemente sin darnos cuenta: se modifica espontáneamente y se adapta al entorno construyendo nuevas conexiones, nuevas redes entre las miles de millones de neuronas que lo conforman. Somos lo que pensamos, eres en función de lo que haces.

Una meta sin un plan es tan solo un deseo” (Larry Elder). Tu mayor fracaso es aquello que soñabas hacer pero no hiciste. Concéntrate en un objetivo, piensa en positivo… cuando dispersas la energía, el impacto es menor. Un pensamiento sin intención no es nada: hace falta un propósito, mucha determinación y sobredosis de entusiasmo. El entusiasmo se mantiene disfrutando. Enamórate de lo que hagas y los demás se enamorarán de lo que consigues.

Inspira y emociona: las personas se guían por estímulos emocionales. Utiliza tu energía de manera constructiva. Construye y no dejes jamás de aprender cosas nuevas. Hagas lo que hagas, haz que merezca la pena. Y por encima de todo, actúa. Piensa ágil, ejecuta rápido y equivócate mucho.

Ciertos momentos de belleza, desolación, horror y heroísmo están mas allá de las palabras. Habla menos. Hay cosas que no podemos explicar con la semántica, actos de valentía como emprender un negocio con éxito, sentimientos como el amor y el compromiso, sensaciones como volver a abrazar a un amigo. Como dice un proverbio africano: “Si piensas que eres demasiado pequeño como para marcar la diferencia intenta dormir con un mosquito en la habitación”. Convicción y determinación. El éxito no se alcanza con reproches, lamentaciones o quejas, todo empieza con un pensamiento en positivo: pensando en grande harás cosas grandes (con independencia de tu tamaño). Todo depende de ti.

Así que cuidado con lo que piensas. Puede hacerse realidad.

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